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El Danubio

Se cumplen 25 años de la aparición de “El Danubio” (1986), de Claudio Magris, una de las escasas obras maestras indiscutibles de la literatura europea contemporánea

Si “el río” es una metáfora de la vida y una metáfora de “la identidad” -“no te bañarás dos veces en el mismo río”, decía Heráclito-, viajar por un río, desde el nacimiento a la desembocadura, no puede ser sino sumergirse es una experiencia vital de búsqueda y reconocimiento de las múltiples identidades que se suceden en la amplitud del espacio y el espesor del tiempo, y que las aguas reflejan impalpablemente. Si ese río es, además, un “río mítico”, como lo es el Danubio, vehículo milenario de la tradición cultural centroeuropea, ese “viaje de conocimiento” promete una experiencia fascinante, enriquecida por el abundante poso literario que arrastra.

Ese el el viaje que el escritor italiano, nacido en Trieste (1939), Claudio Magris, nos ofrece en su obra maestra El Danubio.

El Danubio es, en primera instancia, el relato autobiográfico de un viaje por el gran río centroeuropeo desde sus fuentes en la Selva Negra alemana hasta su desembocadura en el Mar Negro, atravesando Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, la antigua Yugoslavia, Bulgaria y Rumanía. A su paso, Magris va reconstruyendo y mostrándonos el variado y espléndido mosaico cultural, de pueblos y gentes, de tradiciones e historias, que le permiten ir interrogándose, a cada paso, sobre la civilización de Europa central, la Mitteleuropa. Pero al asomarse a cada una de las estaciones de paso, Magris, en vez de limitarse a bruñir la laca manida de “lo pintoresco”, o lo puramente “turístico”, se sumerge en las contradicciones esenciales del lugar, provocando visiones auténticamente valiosas y esclarecedoras. Así, el libro va adquiriendo, página a página, una riqueza, un espesor, una profundidad más propia del ensayo que de la narración, sin perder al mismo tiempo la fuerza literaria, la magia y la ligereza que aporta siempre la ficción. Y Magris redondea el libro introduciendo, subrepticiamente, la propia biografía, formativa y sentimental, del autor: redactó este libro -dice- “con la sensación de escribir mi propia autobiografía”.

Libro de viajes, ensayo cultural, ficción novelada, autobiografía… todo esto a la vez, fundido en una espléndida síntesis que impide “separar” o “diferenciar” los ingredientes, como un magnífico plato cocinado por un gran chef, creando así una receta, un género nuevo, es lo que constituye la esencia de este complejo libro, que se ha ido abriendo paso poco a poco en nuestro país hasta superar el reducidísimo círculo de “los entendidos” y convertirse en un relativo éxito de ventas.

Su interés aparece, por otra parte, realzado hoy en día por la reciente integración de buena parte de los países danubianos en la Unión Europea y el debate reabierto sobre el papel de Alemania en Europa. Magris, que es un gran germanista, conoce al dedillo las corrientes profundas que se han movido en Centroeuropa desde que allí estaba la limes romana hasta los grandes cataclismos del siglo XX: el hundimiento del imperio austro-húngaro tras la primera guerra mundial y la expansión y derrota del nazismo en la segunda.

Germanista, pero de origen latino, Magris hurga, desde el comienzo, en las contradicciones esenciales de la cultura y de la nación alemana, contraponiendo el espírito de “pureza racial” que simboliza y encarna el Rin en la tradición alemana, con el espíritu de “mestizaje”, variedad y diversidad que encarna el Danubio. El “oro del Rin” frente al “Danubio azul”. El Danubio, por el que ascendió la cultura griega y latina hasta la bárbara Germania, se convirtió, con el tiempo, en el camino de expansión de la cultura alemana por Mitteleuropa, por la Europa central y oriental. Esa expansión se convirtió en ocasiones en vehículo o excusa para la dominación y hasta para el exterminio en nombre de la “superioridad racial”, en nombre del “espíritu del Rin”.

El libro de Magris está repleto de advertencias contra esa deriva de Alemania (hoy tan actual como ayer) y es, a la postre, un canto a favor del mestizaje de las identidades culturales, que mutan al mezclarse y unirse, y en contra de las “purezas” étnicas o raciales. El Danubio de Magris no es sólo un accidente geográfico de Europa, sino una opción histórica, cultural y vital. Y una auténtica delicia literaria.